Organizaciones sociales chilenas rechazan el homenaje a la dictadura de Pinochet

Personalidades del ámbito social y político han fustigado las actividades donde se proyectará un documental sobre la dictadura que desapareció a más de tres mil personas y torturó a otras 38 mil desde 1973 hasta 1990.


Gente desaparecida durante la dictadura de Pinochet

TeleSUR

El homenaje que se realizará este domingo en el teatro Caupolicán de Santiago (capital) al exdictador chileno Augusto Pinochet, que gobernó desde 1973 hasta 1990, ha generado polémica en el senado de ese país y entre las organizaciones sociales que representan a los miles de desaparecidos y torturados durante el régimen.

Las actividades estarán encabezadas por dos agrupaciones relacionadas a los fieles del dictador que murió en 2003. Durante el acto se proyectará un documental sobre la dictadura bajo la que murieron más de tres mil 200 personas y otras 38 mil fueron torturadas. Uno de los organizadores es el exjefe de la policía pinochetista Álvaro Corbalán, condenado por delitos de lesa humanidad por sus acciones durante el régimen avalado por Estados Unidos.

El corresponsal de teleSUR en Santiago de Chile, Raúl Martínez, habló con la secretaria ejecutiva de la organización de defensa de los desaparecidos y detenidos durante el régimen, Mireya García, quien catalogó el acto como "un hecho de violencia por parte de los Pinochetistas que pretenden reivindicar el terrorismo de Estado y los crímenes cometidos en dictadura".

"Acá no se presentará una película, sino que se apoyará el terrorismo de Estado cometido durante lo dictadura; un hecho que no debería ser aceptado ni homenajeado en ninguna democracia", dijo.

García fustigó de este modo al Gobierno nacional "que quedó con una falta enorme a la democracia, al dar el aval a que este tipo de homenajes, que vulneran la historia democrática del país, se realicen".

Añadió que un gobierno democrático debería dar "permiso a actos que defiendan la democracia y promocionen la defensa de los Derechos Humanos".

Por otra parte, otro grupo de familiares de las víctimas de la dictadura chilena presentaron, el pasado martes, ante la Corte de Apelaciones de Santiago un recurso de protección para evitar el homenaje.

Otras personalidades y organizaciones sociales expresaron su desagravio al acto. El Premio Nobel de la Paz, el argentino Adolfo Pérez Esquivel, subrayó que "si le hacen un homenaje a un dictador, le están haciendo un homenaje a la muerte, a la destrucción y a la violación de los derechos humanos".

Mientras tanto el Gobierno chileno alegó "estar respetando la libertad de expresión de un acto que se realizará a puertas cerradas, a pesar que el Ejecutivo no comparte los ideales difundidos" durante la dictadura que se inició cuando Augusto Pinochet derrocó en 1973 con un Golpe de Estado a Salvador Allende, elegido democráticamente por los chilenos.