Marcelo Saavedra-Vargas
Ottawa, 16 de setiembre de 2001
Hace poco leí un par de libros a propósito de virus emergentes. En ellos se daba cuenta del proceso de "aparición" del virus del SIDA así como de otros virus. Hace por lo menos cuatro décadas que el virus ya existía en Africa. Ya entonces mataba sendas comunidades africanas. Allá por los 80 el virus, como resultado de la globalización, migró a los países desarrollados. Al morir el primer occidental blanco, recién se declaró una epidemia. Es decir, que fue necesario que muera UN blanco para que se consideré una epidemia y se empiecen a dedicar ingentes cantidades de recursos para la investigación de este mortal virus. El mismo guión se repite con otras enfermedades. Y lo mismo ocurre con el atroz atentado del martes 11 de setiembre de 2001. 28 años antes, en Chile, un militar también utiliza aviones (estos de guerra) para masacrar a civiles: Pinochet.
El atentado en New York y Washington es condenable sin ninguna ambigüedad. Es un episodio atroz y escalofriante. Resulta difícil creer que sucedió y, sin embargo, ha estado sucediendo de forma sistemática y regular en buena parte del mundo. Sobre todo en los territorios ocupados por Israel. Pero no perdamos de vista que es un episodio inscrito dentro de un proceso de la historia reciente de nuestra ultrajada Humanidad. Por ejemplo, la historia moderna del Oriente Medio, cuna de tres grandes religiones, está plagada de violencia, traiciones y matanzas: el colapso otomano, la llegada del mundo "civilizado", la declaración de Balfour, los engaños de Lawrence de Arabia, la revuelta árabe, la fundación del estado de Israel, cuatro guerras árabe-israelís y 34 años de cruel y brutal ocupación de tierra palestina. Los atentados suicidas del pasado martes están vinculado de forma directa con el proceso de acumulación, lenta pero inexorable, de estas causas, pese a que se haya intentado ocultar los agravios históricos, los ríos de sangre, el imperio de las injusticias que subyacen el 11 de setiembre de 2001.
Ajustemos un poco estos últimos 40 años: 17500 civiles asesinados por Israel en la invasión de Líbano de 1982; los horrendos crímenes de Sabra y Shatila (cuyo cerebro maestro es ahora primer ministro del estado de Israel y que, aprovechando la coyuntura del desastre de NY y Washington ha incrementado los niveles de violencia y represión –11 muertos palestinos, al día siguiente del ataque), los miles de muertos y heridos (referidos como "daños colaterales" por los estrategas del Pentágono) en estos diez años de bombardeos constantes a Irak (las niñas y los niños víctimas del embargo a Irak, de acuerdo al semanario Gara, ascienden a un millón, como resultado de los bombardeos indiscriminados y del embargo a Irak), los muertos palestinos diarios bajo las bombas de los EU lanzadas por Israel (además de los 5 mil millones de dólares anuales que otorga EU a Israel para que libre la guerra genocida contra el pueblo palestino, apoyando incondicionalmente con todo su aparataje de inteligencia), o las víctimas de la destrucción del 50% de la capacidad farmacéutica en Sudán por un misil lanzado "erróneamente", o los civiles masacrados en Yugoslavia por las fuerzas de la OTAN, etc, etc. ¿Quiénes son los terroristas? ¿Quiénes están vengando a quién? ¿Quién ha provocado en primera instancia?
Este es el contexto del martes negro.
Acoto a Gustavo Varela de Resumen Latinoamericano: "Tantos, tantos marginados hay en la contracara de este maravilloso progreso globalizado y tantos, tantísimos cadáveres de hambre, enfermedad y bala hay en el cono de sombra del esplendor del nuevo orden mundial, en la cara oculta de este progreso, que se reproducen al calor de su fuego, germinan a la luz de su brillo y se multiplican y se multiplican hasta que alguno penetra la coraza: el quién y el cuándo son sólo estadísticas: una cuestión de probabilidades logarítmicas tendientes al infinito. ¿Locos? ¿Terroristas? ¿Enfermos? ¿Suicidas? ¿Asesinos?¿Fanáticos? ¿Vengadores? ¿Narcos? ¿Guerrilleros? Todos ellos, cualquiera de ellos –paridos o abortados por esta forma de progresar, vomitados del festín, resaca de la borrachera- constituyen la estela del Nuevo Orden…"Frente a la tecnología de la guerra de las galaxias … el bombardero suicida cegado por la desesperación, para combatir contra el Imperio más grande, más violento y más soberbio que conoció la historia humana. Es la tecnología de los ricos contra la teología de los desesperados. El bombardeo suicida contra el Escudo antimisiles. Y aquí cabe recordar a un clásico chino de la guerra: "nadie es invulnerable si el enemigo está suficientemente desesperado". Y para justificar lo injustificable y para llenarse de valor en el hecho de la autoeliminación se refugian en sus creencias religiosas. Sí, es un choque entre religiones. Pero no es la guerra santa que nos quieren hacer creer: el cristianismo contra el islamismo. Más bien es la religión del dinero contra la religión de la desesperanza. Acudo a Gustavo Varela (Resumen Latinoamericano): "Pero algo ha cambiado para siempre: el lado oscuro del mundo, el de los perseguidos y eternamente humillados, sabe, está seguro, que el más cruel de los terroristas del planeta, el enemigo sempiterno de la humanidad, ha probado por primera vez la medicina que tanto repartió a diestra y siniestra."
El establishment militar arguye que para conseguir la paz, debe ir a una larga guerra. Pero ¿qué tipo de paz? ¿La misma que ofrecería Hitler o Pinochet? Se calcula que 80 países entrarán en guerra. Una cuarta guerra mundial (pues la tercera fue la guerra fría). Este es un proceso de reificación casi de texto (una maniobra muy utilizada por los nazis): nos quieren dar algo asignándole su valor opuesto. ¿Quieren paz y por eso van a la guerra?Y no sólo eso, también nos quieren hacer creer que nuestro modelo de libertad ha sido mellado, que el modelo de vida del Occidente está en peligro. El Pentágono, que hizo del terror su política exterior desde que me cabe la memoria, no es un modelo ni de libertad, ni de justicia, ni de forma de vida. Bueno, por lo menos para mí. Y, las torres gemelas. ¿Hubiera yo podido trabajaren ellas? Bueno, tal vez como lo hacían la mayoría de nuestras hermanas y hermanos latinos que se hallaban en ella: como porteros, barredores, técnicos, etc.
El aterrador ataque está cargado de señales. Señales que nos indican un Nuevo Orden. Nos indican también que el Imperio es vulnerable, como mencionaba antes. Pero es vulnerable en la parte más mística de su poderío: su tecnología y, sobre todo, la militar. Como señalara Von Clausewitz (concepto "rescatado" por el teórico de la mercadotecnia Al Rice): la debilidad más crítica se encuentra en la fortaleza más evidente.
La seguridad no se construye a base de hacerse odiar por todos, pues algún momento habrá algún desesperado que intente violar lo inviolable. Más bien, como arguye Fidel Castro, (Granma en línea), para combatir al terrorismo hay que: "…(poner) fin al terrorismo de Estado, poniendo fin a los genocidios, siguiendo una política de paz, pues el mundo no tiene salvación sino se sigue una política de paz y de cooperación internacional." Cotejen estas ideas con aquellas expuestas por Cheney y Rumsfeld, los emisarios de Marte, en sus intervenciones ante la cadena global de CNN.
Y es importante enfatizar este punto: la seguridad no depende del amedrentamiento y/o del despliegue tecnológico. Más bien depende de la confianza mutua, de la cooperación, de la (verdadera) voluntad de paz y la tolerancia. Vietnam no les sirvió de nada (tampoco Nicaragua de Sandino ni siquiera la derrota soviética en el mismo teatro de operaciones: Afganistán, ni sus otras experiencias guerreras). La guerra no es un proceso mecánico enteramente dependiente del grado tecnológico. ¿Acaso no conocen a Clausewitz?
Para añadirle el componente contextual de los ideólogos del Imperio, acudo al documento de geoestrategia de los EEUU, Santa Fe IV: Como anotaba Robert B. Reich (ex ministro de Clinton): "… ahora la amenaza soviética ha desaparecido. No sólo nuestras fuerzas armadas se ven comprometidas por este cambio radical, también nuestra imagen de nosotros mismos". Agregaba que necesitaban buscar una "…nueva identidad para salir adelante". En Santa Fe IV(recordemos que los Santa Fe I, II, III –aunque no se conoce el texto de Santa Fe III- son las estrategias de cada década "recomendadas" por los "think tanks" del establishment. Constituyen "guías de uso" en política exterior y en geoestrategia) alertan sobre los medios que conducen al Comunismo: la Iglesia, la prensa, las instituciones educativas en su relación con la cultura y el sistema judicial, la política de derechos humanos, etc. Hay que combatir estos, indican. Como elementos geoestratégicos para su seguridad nacional consideran: 1) el control de los estrechos atlánticos; 2) el uso del canal de Panamá; 3) una ruta segura por el Sur alrededor del Cabo de Hornos; y 4) que los recursos naturales del hemisferio esté siempre disponibles para responder a sus prioridades nacionales. Una vuelta a la Doctrina Monroe. O sea, que se consideran y se autoelijen como guardianes y dueños del continente, sin siquiera respetar acuerdos que firmaron (caso Panamá). Con este entendimiento de por medio, es fácil comprender que se arroguen la capacidad de llevar al planeta entero a una guerra a escala mundial. Y para canalizar la identificación del enemigo (y por contraposición, la de ellos mismos) acuden a la simplísima dicotomía de que el enemigo es lo malo (evil) y que por lo tanto nosotros (los EEUU) somos los buenos. Cuentan con los medios propagandísticos (los "aparatos ideológicos "gramscianos) para convencer por lo menos al público estadounidense (en encuestas de la manipuladora CNN el 80% de los que votaron en su encuesta en línea, está a favor de la guerra) y necesitan vengar su orgullo de bestia herida, pues los muertos pueden considerarse como "daños colaterales"(seguramente los terroristas del otro lado también deben pensar de la misma forma).
Y aunque en los últimos 50 años el Imperio sólo ha declarado dos guerras (Vietnam y Golfo Pérsico) para "defender" sus intereses geoestratégicos, ha tenido un sinfín de conflictos no declarados en todas partes del mundo (desde intervenciones "humanitarias" hasta invasiones per se). Ahora, la Humanidad que en el transcurso de su Historia no ha hecho más que modificar y complejizarlos métodos de aniquilarse a sí misma, ha sido secuestrada por el mayor terrorista de estos últimos tiempos. ¿Rumbo del planeta secuestrado? Estrellarse en el Oriente Medio, en una guerra declarada ante un enemigo invisible y eficaz (en buena parte por que tiene tantos enemigos que elegir es un menester difuso y complejo). Se instaura un mundo nuevo, para que las relaciones de dominación continúen intactas.
Ottawa, 16 de setiembre de 2001