Patzi: Renuncie por escrito a su candidatura sin más dilaciones

De sábado a sábado

Remberto Cárdenas*

El día que Felix Patzi Paco renunció, ante los medios, a su candidatura por el MAS a la Gobernación de La Paz aprobamos su actitud porque ese anuncio pareció una autocrítica suya luego de ser descubierto el momento en el que conducía un vehículo, a pesar de estar ebrio. Cuando informó su decisión, a la pregunta de un periodística respondió que su renuncia respondía a una iniciativa personal. Luego conocimos que el Presidente de Bolivia le había pedido que lo haga. Y el Vicepresidente anotó, en un acto electoral de El Alto, que un candidato con el antecedente que Patzi sumó a su cuenta puede perder la consulta electoral.

Antes de esa renuncia, la cadena de radios Erbol difundió la exigencia de su audiencia sobre la infracción de tránsito del candidato a la Gobernación paceña: “Patzi debe renunciar” y que no quieren un “Prefecto borracho”. Entre los entrevistados varios afirmaron que apoyan a Evo Morales, pero que rechazan el comportamiento de aquel todavía candidato.

Cierta recuperación del crédito, visiblemente disminuido del candidato renunciante, se derrumbó cuando nos enteramos de que en vez de formalizar, por escrito, la renuncia que da lugar a esta nota (añadió que la iba entregar en el día), se movilizaron potenciales electores suyos y simpatizantes que quizá espontáneamente reclamaron que Patzi mantenga su candidatura. La esposa de aquél informó, para un medio de difusión, que no se llevó la carta de renuncia a la Corte Departamental Electoral debido a que los manifestantes, sobre todo campesinos, bloquearon la entrega de la misiva de renuncia. ¿No se les ocurrió mandarla por correo electrónico o mediante un fax?

Hasta el envío de esta nota, Patzi seguía sin renunciar por escrito, a pesar de que los gobernantes dan por consumada la renuncia, aunque todavía no cuentan con el sustituto.

El incidente referido ayudó, asimismo, a establecer que el aún candidato cometió dos faltas de tránsito similares a la última. Ésta fue agravada por un intento de fuga y la segunda ocurrió cuando el infractor conducía una camioneta de la Prefectura de La Paz, cuando allí ejercía las funciones de Secretario General.

Aunque para algunos nada importan los 1.300.000 dólares declarados por Patzi como patrimonio antes de que asuma el ministerio de Educación, reiteramos el dato como antecedente, aunque sus amigos lo presenten como una muestra de ingenio de aquel personaje.

Para otros, convencidos masistas y críticos al gobierno, es mentira que el entonces ministro de Educación haya recibido comisión por la compra de computadoras de una empresa inexistente y días antes del cierre de la licitación. Ese es un dato para recordar, aunque no se esclarezca nunca.

El candidato renunciante a medias ha dicho que volverá “a la academia”, es decir, a la UMSA donde le aguarda la parte final de un proceso en contra suya y de su socio por la comisión de faltas graves. Éstas fueron cometidas cuando un ex Director de la carrera de Sociología contrató a Patzi para un curso de postgrado con un sueldo de más de $us 1.000, no obstante de que aquél tenía tiempo completo en esa unidad académica y, por tanto, no debía recibir ningún otro sobresueldo. La falta grave se complementó, además, porque Patzi contrató desde la dirección interina, también de Sociología y como docente para el mismo curso de posgrado y con ingresos similares, a su colega del que antes recibió el favor fraudulento porque el segundo tampoco debió recibir doble remuneración con dinero público. La Comisión de Procesos determinó la expulsión definitiva del socio de Patzi y el retiro de éste de la UMSA por 10 años . Conocido ese fallo, un Ministro de Evo, a un abogado que asesora a la Comisión de Procesos, le dijo que no se metan con ellos, con los gobernantes, lo que debe entenderse como una amenaza que pretende liberar a los sancionados y, en particular a Patzi, de las sanciones aprobadas en un organismo disciplinario de la “U” a la que, ahora, parece preferir el candidato de marras.

La mentirilla de Patzi cuando dijo, en su conferencia de prensa, que nadie se la pidió tras de haber anunciado su renuncia, pero que no la materializa, habla mucho de lo que en realidad es ese profesional aymara.

Si se trata de recoger una enseñanza de aquel caso que, también, ensucia la política (ésta tiene una considerable dosis de suciedad, a la que jamás nos resignaremos), consideramos acertada la exigencia para que Patzi renuncie a su candidatura, de gente del pueblo, evistas confesos, electores invariables del Presidente, luchadores de toda su vida por los cambios: se trata de un comportamiento de los que ejecutan una de las formas del control social. La otra enseñanza es lo que no deben hacer los movimientos sociales: presionar para que continúe en marcha una candidatura que fue cuestionada desde que se la hizo conocer y que no debe seguir precisamente cuando se dispuso sancionar con mayor rigidez a los choferes que conducen ebrios (lo que está terminantemente prohibido) y por ello provocan accidentes con muertos y heridos.

Patzi es casi un antihéroe. Los antecedentes que resumimos forman parte de un todo, el que acaso es más de lo que comúnmente se conoce de él.

A nosotros nos preocupa en grado sumo (más de una vez nos dijeron que nos “ocupemos” en vez de “preocuparnos”) lo que se observa en el comportamiento, especialmente, de los que representan a los movimientos sociales, es decir, de los que recomiendan a ciertas personas para que ocupen ministerios o viceministerios, a candidatos a la Asamblea Legislativa Plurinacional, a prefecturas o a las alcaldías. Sobresale la puntería con la que recomendaron, primero, para que la echen de la dirección del servicio de salud de Chuquisaca y luego la propusieron para que se la nomine Ministra de Salud a la misma persona. Quizá parezca una simplificación pero no dejamos de pensar que esos movimientos sociales acaso están infiltrados por enemigos de la transición boliviana y del gobierno que la encabeza. Tampoco perdemos de vista que entre los dirigentes de los movimientos sociales carecieron de tiempo para concurrir a la escuela de la vida y aprender que va contra la naturaleza de las cosas un movimiento político en el que predomina la desorganización, la falta de unidad y la limitadísima conciencia política. Y que, además, a esos deméritos se los defienda como una forma inédita y acertada de la política contemporánea la que, supuestamente, las multitudes saben cómo encausarla y hasta dónde llegar con ella.

Gente que apoya al gobierno, que es parte del actual proceso y cuyo comportamiento nadie pone en duda comparten, en líneas generales, aquella preocupación. Asimismo, recurrieron a la mentira los que defendieron, por ejemplo, al ministro renunciante de Minería y que no duró una semana en el cargo. En efecto, por aquel ex secretario Ejecutivo de la COB se dijo que una auditoría, hecha en la Caja Nacional de Salud (CNS), sólo estableció responsabilidad administrativa en su contra, la que pudo generar un proceso administrativo. Esa fue una mentira que la repitió el Presidente boliviano. Así trataron de ocultar que aquella auditoría había definido responsabilidad penal del ex Presidente de la CNS la que, es cierto, tiene que demostrase en un juicio. Pero antes de su nominación como ministro y tal vez para que nunca haya llegado a ese cargo se le debió informar o recordar al Presidente esos antecedentes. Al revés, incluso miembros de la COB y de la FSTMB trataron de ocultar las culpas del ex ministro de Minería.

Mucha viveza tienen ciertos dirigentes de los movimientos sociales pero aquélla, por muy criolla que parezca, tiene alcances limitados. Una política que sirva de veras al pueblo no tiene que ser eternamente intuitiva. Ésta quizá sea suficiente cuando se vive el ensayo general, necesario e inevitable de un proceso. Sin embargo, la política tiene que ser, siempre, una acción consciente, aunque con frecuencia y entre nosotros haya un espacio considerable para la espontaneidad, incluso para alguna inconciencia. Ésta, sin embargo, debe ocurrir por error el que tiene que enmendarse de inmediato si se obra con inteligencia.

Lo que hacen las últimas horas los seguidores de Patzi, al pedir que éste siga en carrera electoral (lo decimos a riesgo de ganarnos antipatías), es un accionar inconsciente, una contramarcha de la política democrática y popular que impulsa los cambios en Bolivia, que son posibles por la fuerza de los movimientos sociales y sin el concurso de algunos (quienes reclaman la candidatura de Patzi), lo que debe añadirse en el saldo negativo del actual proceso.

La renuncia de Patzi es todavía una promesa incumplida. Cuando la carta, con su desistimiento, llegue a la Corte Departamental Electoral (La Paz), será verdad esa renuncia (la práctica es criterio de la verdad). Que el “académico” aymara no pretenda pasarse de vivo. En el mundo político boliviano, aunque amplió sus fronteras, se tiene memoria de casi todos sus actores. Felix Patzi Paco, al que se lo conoce mejor ahora, se espera que aporte a una salida de un desagradable conflicto y aplicar el “ama llulla” (no seas mentiroso), para lo que debe renunciar por escrito, sin más dilaciones.

La Paz 6 de febrero de 2010.

*Periodista