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El ciclo de la crisis y la ausencia de mirada nacional

Franz I. Sandoval Arenas
Bolpress

La ya cotidiana crisis-estabilidad-crisis del estado boliviano, tiene 3 aristas: 1. La interpretación parcial y miope de la realidad boliviana. 2. El surgimiento de liderazgos con propuestas maniqueas, donde la "verdad" es una, y todos los que no piensan así son enemigos y culpables de todo lo malo. 3. La imposibilidad de generar propuestas de alcance nacional que interpreten el sentir del "pueblo" por el sencillo motivo de que no hay "un pueblo".

En 183 años de existencia, aplicamos diversos modelos socio-económicos, llámense: liberales, neoliberales o nacionalistas (de corte popular, dictatorial-militar e indigenista). Paradójicamente, aunque con frecuencia hemos sido pioneros en la aplicación de medidas y sobre productores de normativa; hemos perdido casi la mitad del territorio y nuestro nivel de desarrollo fue quedando rezagado incluso respecto a nuestros propios vecinos.

Si bien entre los intelectuales bolivianos hay cierto consenso de que los 3 problemas fundamentales entre la nación y el estado boliviano son: las clases sociales, las regiones y los grupos étnicos, este no llega a la mayoría de los bolivianos; quienes vivimos encerrados en sólo uno de los tres; ignorando o dando por falsos los otros dos.

La Guerra del Chaco, entre otras cosas, será recordada por haber fortalecido la identidad y unidad nacional. En este reencuentro de bolivianos, surgieron semillas nacionales importantes, como la revolución de 1952 y la marcha hacia el oriente. Estos destacables episodios, permitieron -no sin contratiempos- el equilibrio "parcial" entre el estado nacional y los conflictos Regionales, Etnico-Culturales y de Lucha de Clases.

Generadores de progreso, ilusión o desencanto, lo cierto es que a inicios de este milenio, quedaba muy poco de aquel equilibrio entre la nación y estado. Hoy, la mayor parte de los liderazgos corporativos se caracterizan por: i) Una visión miope de la realidad, donde su "reclamo" o "problema" es la única verdad -la de los demás no importa- y ii) Todos los que no piensan o priorizan como ellos, son enemigos y culpables de sus males.

Se han exacerbado tanto las diferencias que hoy Bolivia no se puede caracterizar como "un pueblo". Si a la identificación cultural-étnica, sumamos la ideológica-política y la vecinal-territorial; es crítico decir: "...el pueblo boliviano quiere...".

Con líderes y movimientos sociales surgidos a partir de propuestas y protestas sin alcance nacional, insistir con el esquema de negociación del "todo o nada"; solo consigue equilibrios inestables de corto plazo. Entonces, si la única solución es la construcción de la nueva bolivianidad desde los intereses comunes. ¿Cuáles pueden ser?.... Pues, algo muy trivial y siempre argumentado como caballo de batalla: "mejorar las condiciones de vida de los habitantes." Todos dicen luchar por ello, y sin embargo no reconocen la validez del argumento del otro. Cuando se reconozca la validez del reclamo del otro, aumentará la probabilidad de que el otro también reconozca y valide nuestro argumento.
¿Porqué peleamos por imponer un "tipo de Estado" que represente lo que yo pienso por encima de lo que piensan los "otros"?

¿Acaso no nos damos cuenta que con tantas diferencias entre regiones, un estado descentralizado es lo que daría viabilidad a la unidad nacional?
¿Luego de tantos modelos aplicados en Bolivia, aún no distinguimos que lo importante, incluso más allá del mismo modelo; es el actuar en "función nacional", mirando la letra chica, la acción concreta, el instrumento adecuado?

Franz I. Sandoval Arenas es economista. franzisaac@gmail.com